Las redes sociales, como cualquier herramienta, no son esencialmente “buenas” o “malas”, sino que dependen del uso que hagamos de ellas. No obstante, vale tener siempre presente que darles un uso provechoso no es tarea fácil. Partamos del siguiente hecho: los propietarios de estas redes están interesados en que les demos el peor de los usos. Su intención es explotar nuestras debilidades emocionales, para generarnos una dependencia que es útil para que prospere su negocio.




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